La ginecomastia es uno de los problemas estéticos masculinos más frecuentes y que mayor complejo produce. Como su propio nombre indica, se trata de hombres que desarrollan mamas ginecoides, con aspecto femenino.

Aún existiendo muchos niveles de gravedad, desde el principio supone para el varón un estigma muy difícil de sobrellevar que frecuentemente afecta a la vida personal, sexual y afectiva del paciente. Son hombres que muestran mucha reticencia a mostrar su torso, no acuden a playas o piscinas, suelen levar camisas anchas, etc…

Muchas veces tratan de mitigar el efecto trabajando mucho en el gimnasio la musculatura pectoral y tratando de disminuir su porcentaje graso. Adelgazar si puede ser positivo ya que en algunas ginecomastias se asocia el aumento de tejido glandular mamario a un exceso de tejido adiposo o graso. Sin embargo, en última instancia, hay siempre un exceso de mama debajo de la zona del complejo areola-pezón que no va a poder eliminar y que se va a traducir en una mama ginecoide.

El trabajar la musculatura puede mejorar el aspecto del tórax como ocurriría en cualquier hombre pero persistirá la ginecomastia exactamente igual al no guardar el pectoral ninguna relación con la glándula mamaria.

 

Tratamientos para la Ginecomastia

Dependiendo del grado o tipo de ginecomastia existen distintos tipos de tratamiento.

Las ginecomastia de grado I y grado IIA son aquellas leves(I) o moderadas(IIA)  en las que hay un aumento del tamaño mamario pero no un exceso de piel. En estos casos no hace falta retirar el excedente cutáneo, de forma que tanto la glándula como la grasa pueden ser retiradas por liposucción asociada o no a glandulectomías (quitar glándula). En cualquier caso se trata de una operación prácticamente sin cicatrices en donde toda la Cirugía se realiza a través de incisiones mínimas de 3-4 mm en el surco submamario o en las areolas que con el tiempo resultan prácticamente imperceptibles.

Las ginecomastias de grado IIB y III son moderadas o severas con un excedente cutáneo. Si sobra piel tendremos que retirarla de modo que al procedimiento antes descrito se debe asociar a una exéresis de piel que conocemos como Mastopexia. En la mayoría de los casos se realiza una mastopexia periareolar que supone quitar como si fuera un «donut» de piel de alrededor de la areola. Al final la cicatriz resultante rodeando a la misma siendo muy bien tolerada por la mayoría de los pacientes.

En cualquier caso se trata de una intervención que se realiza con anestesia local y sedación y en régimen ambulatorio o de cirugía sin ingreso. Es importante llevar una faja parecida a un chaleco durante un mes y el paciente puede hacer vida prácticamente normal a los 4-5 días.

Los resultados casi siempre muy satisfactorios permitiendo al hombre recuperar su autoestima y confianza.

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