A partir de los 40-45 años es frecuente que el envejecimiento se haga notar en nuestra mirada provocando un aspecto de cansancio que suele preocupar a nuestros pacientes.

En los párpados inferiores la gente suele quejarse de las bolsas grasas y de las ojeras. En muchos casos la medicina estética consigue ofrecer resultados satisfactorios mediante el empleo de infiltraciones de ácido hialurónico de última generación. Ya lo pudimos ver en un post anterior y seguro que profundizaremos sobre ello en el futuro. En otros casos, en aquellos más severos  en los que los  pacientes aspiran a resultados definitivos necesitaremos recurrir a la cirugía estética y realizar una intervención quirúrgica tipo blefaroplastia.

En los párpados superiores, el principal motivo de consulta es el exceso de piel  de los mismos que poco a poco provoca una doblez que puede acabar apoyándose sobre las pestañas. Esto fuerza en casos avanzados a los pacientes ha levantar las cejas para que estas tiren hacia arriba de los párpados y ayuden a despejar un poco la mirada, aún a costa de agudizar las arrugas de la frente. Muchas mujeres se quejan además de que este exceso de piel sobre las pestañas les dificulta para maquillarse los ojos. Con menor frecuencia y sin ser tan molesto, observamos en ocasiones un exceso de bolsas grasas en los párpados superiores provocando aspecto de pesadez en la zona y agravando todo lo anterior.

El tratamiento en los párpados superiores es quirúrgico

A diferencia de los inferiores, la medicina estética no consigue resultados satisfactorios  por lo que la solución pasa necesariamente por el quirófano. La parte positiva es que se trata de una intervención sencilla con resultados óptimos en la mayoría de los casos.

Bajo anestesia local y un poco de sedación se realiza en menos de una hora una intervención que no requiere de ingreso hospitalario. A través de una incisión en el pliegue del párpado se retirará el exceso de piel dejando una cicatriz que será imperceptible en muy poco tiempo ya que se esconderá al abrir los ojos. Según los casos, desde esta misma cicatriz, podremos acceder a las bolsas grasas y otras estructuras de los párpados para poder optimizar el resultado.

El postoperatorio es muy suave, con inflamación y algún hematoma que desaparecerá al cabo de 10-12 días y que podremos disimular con maquillaje desde el 4-5  día.

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