Llega el Mommy Make-Over o cómo hacer que las mamás vuelvan a sentirse guapas

Desde Estados Unidos nos llega el fenómeno conocido como Mommy Make-over, algo que podríamos traducir “Cambio de imagen para las mamis”. Son muchas las famosas y mujeres en general  que se apuntan a las ventajas de la cirugía estética para recuperar su figura tras  tener a sus niños.

Después de la fantástica experiencia de la maternidad, es muy frecuente que se asocien una serie de cambios que hacen que las madres no se encuentren a gusto con su imagen. Durante el embarazo, la distensión abdominal provocada por el crecimiento y desarrollo del feto, junto al habitual aumento de peso y del tamaño de las mamas, lleva consigo unos cambios que no siempre son bien aceptados. Tras unos meses el aspecto va mejorando, pero difícilmente se consigue llegar al estado de antes del embarazo.

Las zonas más afectadas son el pecho y el abdomen. El aumento de volumen de las mamas durante el embarazo, acompañado de una posible subida de la leche y la lactancia, provoca frecuentemente que muchas mujeres acaben descontentas con el aspecto de sus pechos. Generalmente describen que se les ha quedado el pecho pequeño y vacío, y que les cae más que antes.  Además se suele asociar que el tamaño de los pezones y areolas haya aumentado. En realidad se producen dos fenómenos; por un lado, la distensión de la piel por el aumento de volumen que hace que al volver la mama a su sitio sobre piel, por otro, la atrofia glandular que provoca que el pecho se vuelva más pequeño y vacío.

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El tratamiento del pecho puede ir desde un aumento mamario convencional con prótesis, pasando por elevaciones o mastopexias de los pechos con o sin prótesis, hasta pequeños aumentos con grasa propia de la paciente (lipofilling) en algunos casos seleccionados.

En cuanto al abdomen, se produce un fenómeno similar. Tras uno o varios partos, es mucha la capacidad elástica que tiene  que tener la piel para poder contraerse y volver a su estado inicial. En ocasiones, dependiendo de la edad, del tipo de piel y del número de embarazos se consigue, pero muchas veces no es así. También suelen mantenerse acúmulos de grasa en el abdomen, flancos y cartucheras que pueden ser resistentes a las dietas y el ejercicio. Por último,  no podemos olvidar que los músculos rectos abdominales se separan mucho entre si en el embarazo y luego no siempre consiguen volver a juntarse, produciéndose un abdomen globuloso que hace que parezcamos gordos aunque apenas tengamos grasa.

El tratamiento del pecho varía según los casos. En ocasiones es suficiente con una lipoescultura de aquellas zonas con exceso de grasa. Conseguiremos disminuir el volumen de las zonas más rebeldes y favoreceremos un ligero tensado de la piel consecuencia del despegamiento cutáneo. Frecuentemente será aconsejable acompañar la liposucción de una resección más o menos amplia de la piel realizándose entonces una lipoabdominoplastia o minilipoabdominoplastia. En estos casos también procederemos a volver a juntar los músculos rectos encorsetando así el abdomen desde dentro.

En nuestra clínica somos especialistas en este tipo de intervenciones combinadas. Buscamos siempre resultados naturales y armónicos para que las madres vuelvan a sentirse guapas y renovadas para afrontar la nueva etapa de la vida que se abre ante ellas.

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