Relleno de surcos y arrugas

Relleno de surcos y arrugas

En qué consiste el tratamiento

Los implantes para el tratamiento de las arrugas y la remodelación facial son uno de los procedimientos más sencillos de la cirugía estética y la nueva medicina estética. Un simple pinchazo con la sustancia que se va a implantar y el resultado sobre la arruga es casi inmediato. Aumenta el volumen en los labios, rellena los pliegues de expresión o revitaliza todo el rostro: pómulos, frente, «patas de gallo», etc.

En nuestro centro al ser los propios especialistas en cirugía plástica, reparadora y estética los que realizan las infiltraciones dan un plus de calidad que ofrece mayor seguridad para el paciente y resultados espectaculares.

En función del material elegido y la cantidad implantada pueden ser necesarias una o varias sesiones espaciadas en el tiempo, que suelen durar 15-30 min. Hay que tener en cuenta que, al tratarse de varios materiales, algunos pueden reabsorberse en meses y otros permanecer inalterables durante años. Todo depende de la naturaleza de los rellenos inyectados.

En nuestro centro el ácido hialurónico es el producto reabsorbible más usado debido a que es el implante más seguro. Se presenta en forma de gel viscoelástico y transparente. Existe en tres concentraciones, en función de la naturaleza de la depresión a corregir:

Ácido hialurónico menos cohesivo:

Su fluidez permite utilizarlo en la corrección de la arrugas finas como las patas de gallo y las arrugas peribucales.

Ácido hialurónico de cohesividad media:

Este implante es particularmente denso y permite corregir con eficacia las arrugas de la frente, las arrugas del entrecejo, los pliegues nasolabiales poco o medianamente marcados, las arrugas malares, comisuras orales, surcos nasogenianos o contorno labial.

Ácido hialurónico de cohesividad alta:

Está indicado para el relleno de los surcos nasogenianos, el aumento del volumen de los labios y pómulos o mejillas y la firmeza de los contornos del rostro.

Se recomienda un retoque, al cabo de un mes aproximadamente, después de la primera sesión con el fin de optimizar el resultado. La duración está en función de la cohesividad, a mayor cohesividad mayor duración. Es un procedimiento no invasivo. No tiene período de recuperación.

La profundidad de la inyección varía según la localización, en el subcutáneo para relleno de arrugas de profundidad intermedia, a supraperiostio para el relleno de pómulos. La anestesia mediante bloqueo nervioso asegura confort para el paciente.

 

¿Bótox o ácido hialurónico?

La diferencia entre uno y otro está en que el botox se aplica en zonas de movimiento, para debilitar o relajar los músculos. Si esa parte del rostro no puede moverse, dejará de arrugarse.

El botox se inyecta comúnmente en las «patas de gallo», el entrecejo y las arrugas de la frente. En cambio, se recurre al ácido hialurónico en la zona que carece de músculo. El ácido hialurónico es una sustancia hidratante que retiene las moléculas de agua, lo que mejora la elasticidad y el aspecto de la piel. Se usa sólo en esa zona de la nariz a la boca donde se forman surcos, aunque también para aumentar el volumen de los labios.

Si se está interesado en los productos de relleno, antes de elegir se debe obtener la mayor información posible de parte del médico. Su éxito no sólo depende del producto, sino también de que su aplicación sea correcta. El botox y el ácido hialurónico son los productos preferidos por la mayoría de las mujeres, pero no los únicos.

 

¿Cuáles son las contraindicaciones del ácido hialurónico?

Pacientes con tendencia a desarrollar cicatrices hipertróficas, pacientes con un historial de enfermedades autoinmunes o en aquellos sometidos a un tratamiento inmunoterapéutico, pacientes que presenten reconocida hipersensibilidad al ácido hialurónico, mujeres embarazadas o que estén dando el pecho, niños.

No debe utilizarse asociado con un tratamiento por láser, un peeling químico o una dermoabrasión. No se inyectará en ojeras ni en el párpado. No se debe utilizar en áreas que presenten procesos infecciosos y/ o inflamatorios cutáneos (acné…).

Existe una incompatibilidad conocida entre el ácido hialurónico y las sales de amonio cuaternario como el cloruro de benzalconio. Por ello no se deberá en ningún caso poner en contacto el ácido hialurónico con tales productos, ni con ningún material medicoquirúrgico tratado con ese tipo de sustancias.