Rejuvenecimiento facial

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En qué consiste un tratamiento de Rejuvenecimiento Facial

 

Desde tiempos inmemoriales la búsqueda de la eterna juventud ha sido una constante entre los anhelos de los hombres. El rejuvenecimiento facial engloba todos aquellos procedimientos que puedan ayudar a parecer más joven. Se trata, en definitiva,  de correr el tiempo hacia atrás para eliminar o disimular aquellos rasgos que han aparecido con los años y que marcan nuestro rostro, delatando una edad que no queremos aparentar.

El rejuvenecimiento facial se puede conseguir a través de la cosmética, mediante cremas, lociones, etc; por medio de medicina estética, con infiltraciones de distintas sustancias en y debajo de la piel; y por medio de la cirugía, con procedimientos que requieren una operación.

Cada uno de estos métodos tiene sus ventajas e inconvenientes, siendo comprensible que los resultados sean más consistentes en tratamientos más agresivos (cirugía) de igual manera que el coste, la ausencia de complicaciones y de tiempo de recuperación serán menores en la cosmética y la medicina estética.

El rejuvenecimiento facial a través de la medicina estética se caracteriza por que permite conseguir resultados rápidos y claramente visibles  mediante procedimientos ambulatorios, poco dolorosos y con tiempos de recuperación muy rápidos.  Estos resultados se consiguen a través de distintos tratamientos que se muestran efectivos ante los signos del envejecimiento. Con el paso del tiempo se producen cuatro fenómenos principales que explican el cambio en nuestra fisonomía facial:

  1. Envejecimiento general de la piel: disminuye el tono, la luminosidad, la tersura y la hidratación cutánea. Paralelamente aparecen pequeñas arruguitas y manchas. Los tratamientos como peelings, infiltraciones de vitaminas, hialurónico, colágeno y otras sustancias a través de mesoterapia facial, y los factores de crecimiento derivados del plasma rico en plaquetas constituyen las herramientas para conseguir un rejuvenecimiento generalizado que nos permita lucir una piel luminosa, tersa e hidratada.
  2. Arrugas de expresión: producidas al contraer la musculatura facial en zonas como el entrecejo, la frente y las patas de gallo. De tanto repetir ciertos movimientos, tanto más cuanto más expresiva sea la persona, se van produciendo unas arrugas marcadas y antiestéticas que no desaparecen en reposo. Estos músculos que tanto utilizamos se acaban hipertrofiando (desarrollando demasiado) de forma que incluso cuando no se contraen mantiene un tono excesivo que produce la arruga. El tratamiento con botox se muestra infalible para eliminar este tipo de arrugas. Debilitando la musculatura de frente, entrecejo y patas de gallo conseguiremos que la piel aparezca completamente lisa sin que ello suponga una pérdida de la naturalidad y la expresividad.
  3. Pérdida de volumen: con el paso del tiempo se produce una atrofia de los tejidos de debajo de la piel. Si nos fijamos en personas mayores vemos que lo que les pasa en última instancia es que se “vacian”. La grasa que tenían debajo de la piel disminuye de modo que pierden volumen y las facciones faciales cambian. Si lo pensamos, las personas con sobrepeso tienen pocas arrugas, la grasa tensa la piel. El rejuvenecimiento facial hoy en día pasa fundamentalmente por la voluminización para recuperar las facciones que caracterizan una cara joven. Se trata de inyecciones de diferentes tipos de ácido hialurónico para aportar relleno y volumen en aquellas zonas en donde lo hemos perdido. Es especialmente efectivo en sienes, pómulos, ojeras, mejillas, etc
  4. Descolgamiento de la piel: como consecuencia de la pérdida de volumen, sumado al envejecimiento general de la piel, se produce el descolgamiento de la misma. Si tenemos una piel de menor calidad, y además no tiene debajo tejido que la sustente, es lógico pensar en un descolgamiento generalizado. El tratamiento consiste en remediar los agentes causales (punto 1 y 3) y si es necesario utilizar hilos tensores y sustancias como el B-fosfato tricálcico que ayudan a tensar la piel y mitigar los signos del envejecimiento.

Lógicamente no todos los tratamientos son necesarios ni están indicados para todas las personas. En cada caso se hace un diagnóstico personalizado para establecer una serie de prioridades y de zonas cuyo tratamiento sea más efectivo e impactante para la mujer. Generalmente, según los grupos de edad, se establecen unos packs de tratamiento que incluyen varios procedimientos adaptados a las necesidades individuales.

Todos estos procedimientos se realizan en consulta de forma ambulatoria, no requieren apenas tiempo de recuperación y permiten la inmediata incorporación a las actividades diarias.