Expansor mamario

La realización de una mastectomía implica quitar no solamente la glándula mamaria sino también buena parte de la piel que la rodea. Durante un proceso reconstructivo deberemos por tanto aportar un relleno para conseguir volumen, pero también piel suficiente para envolver o recubrir dicho relleno.

Una buena opción para conseguirlo es la reconstrucción con expansor mamario. El fenómeno de la expansión es fácilmente entendible con el ejemplo de una mujer embarazada. Durante los meses del embarazo, a medida que se desarrolla el feto y aumenta de tamaño, la piel del abdomen de la futura mamá se va estirando y dando de sí para adaptarse al nuevo volumen. La capacidad elástica de la piel es elevada, y más si ocurre de manera progresiva.

Este principio de expansión de los tejidos es el que se utiliza para reconstruir la mama de la mujer.

A través de la cicatriz ya existente de mastectomía se introduce un expansor mamario de manera muy similar a como se haría con una prótesis normal de gel de silicona. La diferencia principal es que el expansor está vacío, no tiene silicona dentro. Una vez las heridas están cicatrizadas, aproximadamente a las tres semanas, comenzamos a llenar el expansor con suero fisiológico. Ésto se realiza en consulta de manera ambulatoria. Consiste en pinchar a través de la piel  de la mama hasta alcanzar una válvula que tiene el expansor, infiltrando a continuación el líquido que lo va a ir rellenando. A medida que en consultas sucesivas vamos repitiendo el proceso, el expansor irá ganando volumen, obligando a la piel y al músculo que lo rodea a estirarse y dar de sí.

Esta etapa de infiltración es prácticamente indodora y tan solo obliga a la paciente a acudir a consulta todas las semanas durante dos meses para infiltrar el expansor.

Una vez hemos “fabricado” la piel suficiente la mujer deberá volver a operarse para retirar el expansor y colocar un prótesis de mama de gel de silicona similar a las utilizadas en los aumentos mamarios.

En la mayoría de las ocasiones es utilizada la primera o la segunda intervención para operar la mama sana contralateral buscando así la mayor simetría posible.

En cualquier caso se trata por tanto de dos intervenciones quirúrgicas muy sencillas y rápidas separadas la una de la otra por 3-4 meses para expandir la piel.

Se realiza con anestesia general pudiéndose la paciente ir a casa el mismo día de la intervención. Lo habitual es necesitar un mes de baja para la primera intervención y unos 15 días para la segunda.

Es una técnica utilizada muy frecuentemente en mujeres que no han recibido radioterapia ya que ésta daña los tejidos y dificulta mucho su expansión. Suelen ser además pacientes delgadas en las que no podemos utilizar tejido de otras zonas para realizar la reconstrucción.