En el artículo de hoy hablamos abiertamente acerca de las cicatrices de la rinoplastia, las cuales pueden ser muy diferentes dependiendo de la operación que se realice.

Lo primero que vamos a explicar son los dos tipos de rinoplastia: rinoplastia abierta y rinoplastia cerrada.

Rinoplastia cerrada

En la rinoplastia cerrada las incisiones o cortes se realizan íntegramente por dentro de la nariz. En realidad lo que estamos cortando es la mucosa nasal, por la zona de los pelos.

Como es lógico en este tipo de intervenciones la cicatriz no es visible por encontrarse en una zona casi invisible.

Rinoplastia abierta

En la rinoplastia abierta añadimos a las incisiones propias de la cerrada un pequeño corte en la columela, en la parte inferior de la nariz. De este modo unimos los cortes que hacemos dentro de cada uno de los agujeros nasales.

Esto nos permite levantar toda la piel de la nariz visualizando con facilidad los cartílagos y los huesos que vamos a modelar.

 

¿Qué opción es mejor: rinoplastia abierta o cerrada?

Una de las mayores preocupaciones para los pacientes en cirugía estética son las cicatrices, y en la rinoplastia no es una excepción.

En base a las incisiones de acceso y sus consecuentes cicatrices distinguimos dos tipos de rinoplastia: la rinoplastia cerrada y la rinoplastia abierta.

En cualquier rinoplastia se trabaja únicamente la estructura de la nariz, es decir, vamos a modelar y recolocar, reducir o aumentar los cartílagos y los huesos que forman la anatomía nasal.

La piel no forma más que el envoltorio que después tendrá que adaptarse al nuevo “esqueleto” que hemos trabajado en dicha cirugía.

Para poder hacer esto deberemos cortar en algún sitio la piel o la mucosa nasal (piel de dentro de la nariz) y siempre que cortamos la piel tendremos después una cicatriz, más o menos visible

 

Observemos estas imágenes de una Rinoplastia Abierta

La cicatriz que queda en la columela es muy difícil de ver pero no podemos afirmar que sea invisible como en la cerrada.

 

Tras toda esta información, surgen varias preguntas:

  • ¿Por qué usamos una u otra?
  • ¿Cuál es mejor?
  • ¿Por qué no todas están cerradas si hay menos cicatriz?

 

Pues bien, no hay opción mejor ni peor, sino que dependiendo del caso de cada paciente deberemos utilizar una técnica de rinoplastia u otra.

Esto dependerá también del cirujano que opere, ya que algunos pueden sentirse más cómodos con una técnica y otros con la otra.

Lo ideal es, lógicamente, dominar las dos para que podamos elegir simplemente la que más convenga.

En términos generales, la rinoplastia abierta, a costa de esa pequeña cicatriz, permite una mayor visualización del proceso y con ello un diagnóstico y un tratamiento más preciso.

Solemos utilizar la rinoplastia cerrada para los casos más sencillos, aquellos en los que por ejemplo solo queremos reducir el caballete o giba dorsal, estrechar un poco la punta nasal y/o estrechar el dorso.

Las cicatrices de esta rinoplastia serán menos visibles, tal y como hemos comentado anteriormente.

La rinoplastia abierta es más habitual para casos más complejos, como narices ya operadas, torcidas o desviadas, con puntas muy caídas o largas, con problemas respiratorios.

Aun así, cada caso es distinto y es totalmente necesario analizarlo antes de realizar cualquier intervención.

Nuestro cirujano Stephane de Francia se encargará de revisar tu situación en la primera consulta y determinar la cirugía a realizar.

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