Las cicatrices son siempre una preocupación para cualquier paciente que va a someterse a una cirugía. Si además se trata de una cirugía electiva, entendiendo por ello aquella que no se realiza para curar una enfermedad, es normal que las inquietudes se dirijan principalmente a aspectos como las cicatrices. Al fin y al cabo estamos hablando de una intervención que se realiza por estética y que sin embargo puede dejar una secuela inestética.

Por suerte las cicatrices que se realizan en los aumentos de pecho son muy pequeñas y están colocadas en sitios poco visibles de modo que casi nunca suponen un problema para las pacientes. Sin embargo es frecuente que represente una pequeña preocupación la idoneidad y las razones para elegir una u otra localización.

Me gustaría diferenciar entre las connotaciones o aspectos médico quirúrgicos  de las puramente estéticas.

Cuando usamos una incisión en la mitad inferior de la areola tendremos que atravesar la mama en profundidad hasta llegar al músculo pectoral y disecar el bolsillo donde irá el implante ya sea por encima o por debajo del músculo. Esto en principio supone seccionar más tejido mamario, donde podemos encontrarnos conductillos galactóforos (de la leche),  terminaciones nerviosas, quistes, etc.  Desde el surco inmediatamente nos situamos debajo de la glándula no teniendo que seccionarla.

Todo ello se traduce en una ligera disminución de posibles aunque infrecuentes complicaciones como la pérdida de sensibilidad, infección o contractura capsular. Otro aspecto a tener en cuenta es que la sección de la mama dejará inevitablemente una zona cicatricial en la glándula de la misma. Cuando la mujer, a partir de los 40 años, empiece a realizar mamografías de control para la detección precoz del cáncer de mama,  esta pequeña cicatriz interna puede eventualmente dificultar al radiólogo para realizar su diagnóstico.

La cirugía de aumento de pecho no aumenta el riesgo de cáncer de mama pero podría hipotéticamente (no está demostrado científicamente) dificultar la detección precoz. Si la incisión se realiza por el surco este posible problema lo evitamos ya que no tocamos la glándula.

El acceso por la áxila desde un punto de vista médico tiene los inconvenientes de la dificultad que supone para trabajar la zona del surco submamario (fundamental y clave en el resultado) por su lejanía y el aumento de riesgo de rotación en el caso de las prótesis anatómicas al hacerse un bolsillo demasiado grande.

Dicho esto, las tres vías son ampliamente utilizadas y absolutamente aconsejables. Muchas veces el cirujano mostrará preferencia por una u otra y dependiendo del paciente y la técnica a realizar puede ser superior la indicación de una u otra.

No hemos hablado de los aspectos puramente estéticos de las cicatrices. ¿Cual queda mejor? ¿Cuál se nota menos?

Hablaremos en el próximo post.

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